En
Costa Rica lo que más atormenta a los ciudadanos es la inseguridad y el
desempleo, según una encuesta realizada por Unimer para el periódico La Nación las
personas de bajos recursos viven preocupadas por el desempleo de nuestro país mientras
que las personas con niveles sociales y económicos un poco más altos se
preocupan la inseguridad.
Las
zonas rurales son las más afectadas por la falta de ocupación y el área metropolitana
la que más sufre de inseguridad. En las regiones alejadas de nuestro país se
hace complicado encontrar un trabajo estable, las personas deben realizar
labores pesadas y mal pagadas para poder salir adelante, mientras tanto en la región
central del país las personas son afectadas por la gran cantidad de
delincuentes, las personas no pueden andar tranquilos por la calle pero tampoco
están del todo seguros en sus casas ya que la delincuencia ha llegado hasta la
casa de muchos.
El artículo
publicado en La Nación cita: Anónimo (Julio, 2013) “Dos
jóvenes de 24 y 22 años, uno del rural Aguirre y otro de un acomodado barrio en
Curridabat, reflejan las dos caras de las mayores preocupaciones nacionales: el
desempleo y la inseguridad.
Danny
Mesén, de Matapalo de Savegre, Aguirre, ya ha probado el sabor amargo de no
conseguir trabajo. El otro joven, quien pidió solo ser identificado con su
apellido, Ramírez, ha sido víctima de tres asaltos y le resulta difícil dejar
de lado el temor.
Ambas
realidades están reflejadas en la más reciente encuesta de Unimer para La Nación.
El
23% de los consultados citó la desocupación como el principal problema
nacional; el 21% mencionó la inseguridad.
Los
dos indicadores crecieron dos puntos porcentuales con respecto al estudio de
febrero (18% inseguridad y 21% desempleo).
Solo
9,8% ve el costo de la vida como un problema país.
La
angustia por la falta de oportunidades laborales se acentúa entre los jóvenes
de 18 a 29 años, los residentes de zona rural, las personas con nivel de
ingreso y de educación bajos y las mujeres.
Costa
Rica tiene unos 280.000 hogares pobres, 20,6% de las familias. Las regiones
Brunca y Chorotega reportan las mayores carencias.
El
puntarenense Danny Mesén no conoce de estadísticas, pero sí de las dificultades
de la vida en el campo, incluso para quienes lograron terminar el colegio.
Ha
pasado por labores agrícolas, de construcción, jardinería y comercio, pero no
tiene empleo fijo.
“Vivir
en una zona rural hace que conseguir trabajo sea algo muy complicado. Algunos
de mis compañeros de colegio se fueron a la Universidad porque tienen recursos,
pero el resto hemos tenido que costearnos el arroz y los frijoles con lo que
salga”, dice con una mirada clavada en el horizonte.”
Bibliografía:
Anónimo,
(Julio, 2013) Desempleo angustia a pobres; la inseguridad, a los ricos. La Nación.
Recuperado de:
No hay comentarios:
Publicar un comentario